Incendio Planetario
El clima de la Tierra siempre ha variado, pero últimamente estos cambios se han acelerado, provocando así el fenómeno al que llamamos Calentamiento Global.
Para hablar de éste, tenemos que referirnos, primero, al Efecto Invernadero, el cual es causado por ciertos gases contenidos en la atmósfera, que hacen que solo una parte de los rayos del Sol penetren en la Tierra, manteniéndola así con la temperatura promedio de 15º centígrados.
Pero ¿Se han preguntado alguna vez qué consecuencias tendría el hecho de que la temperatura de la Tierra aumentará (sin llegar muy lejos) un solo grado más? Pues, con sólo 16º centígrados como temperatura promedio, la capa de hielo del monte Kilimanjaro de África sería historia, la fauna del Ártico estaría en grave peligro de extinción y los campos de cultivo de EE. UU. sólo serían suelos desérticos y arenosos; y, por si fuera poco, si es que llegamos a 17º, no habría más ninguna capa de hielo en Groenlandia y el mar aumentaría 7 metros su nivel, y su agua sería tan ácida que causaría la muerte de muchas de sus especies.
Y, antes de intentar culpar a algún otro fenómeno climático (porque esta en nuestra naturaleza culpar al entorno) debemos mirarnos al espejo, porque no hay otro culpable que el mismo ser humano, y esto, aunque pareciera broma de mal gusto, es cierto, porque somos nosotros (que sabemos lo que hacemos) quienes con simplemente conducir un auto que consuma demasiado combustible, usar un desodorante en aerosol, o simplemente fumar un cigarro, contaminamos mas la Tierra.
Y, lamentablemente, para los que quieren escapar de esto con excusas basadas en “lo difícil que puede ser combatir eso”, acabar con el Calentamiento Global es, en realidad, mucho más fácil de lo que se cree. Así pues, podemos ir contraatacando el problema con simples acciones como: sembrar un árbol, reducir el consumo de combustible de los autos (si se puede usar bicicletas es mucho mejor), restringir el uso del agua (usándola sólo cuando sea necesario), usando focos de bajo consumo o, haciendo cosas tan fáciles como, por ejemplo, reciclar nuestra basura.
Esta en nuestras manos decidir si queremos una Tierra sana para nosotros mismos o, si queremos que nuestra descendencia muera antes de llegar a los 40. Por lo tanto, la decisión es nuestra: combatir el problema, o ser parte de él.

¡Todavía no es demasiado tarde, y no debemos esperar a que lo sea!